EL BICHO

Era un “bicho” que, a veces, solía visitarnos en casa. Recuerdo a mi aita –neurólogo insaciable y un enamorado de su trabajo y de la vida – reclinado en su sofá de piel negro. Sentado y con las luces del salón apagadas. Ese espacio cargado de mutismo.

-      Dejad a papá que le duele mucho la cabeza – nos pedía mi madre.

Ainhoa Arbizu: periodista y presentadora de televisión.

Hola. Me llamo Ainhoa Arbizu y soy periodista vocacional y presentadora de televisión desde hace veinte años. He tenido el privilegio de poder conducir programas de entretenimiento, musicales, cinematográficos, galas, informativos, magazines, talk-shows, concursos, las motos, etcétera. La comunicación es mi pasión. Aunque mi verdadero motor y mi debilidad es el amor de mi vida: mi pequeño Leo de tres años. Me apasiona reírme a carcajadas, estar con los míos, conocer culturas y mundo, escuchar, los documentales, la música, el mar, la luna, la comida japonesa, esquiar, el yoga, las motos, la gente que construye y no destruye, la generosidad, la positividad… y lamentablemente, a veces, me tengo que perder esos momentos que suman por culpa del “bicho”: la Migraña.

Empecé a tener mis primeros síntomas cuando era una adolescente, normalmente solía dolerme mucho la cabeza con el ciclo menstrual. Con el paso de los años y desde que fui mamá (curiosamente embarazada de mi peque nunca tuve cefaleas) suelo tener dolores de cabeza agudos relacionados también con alguna fase más tensional. He oído que pueden llegar incluso a ser hereditarias.

El “bicho”, afortunadamente, me viene a ver muy de vez en cuando (sobre todo cuando estoy muy cansada o nerviosa). Es algo episódico y con un impacto relativo si tenemos en cuenta que hay personas que sufren más de quince ataques de migraña al mes. Pero cuando me visita, me impide y me paraliza. En la mayoría de esos casos tengo que meterme en la cama sin ruidos y sin luz e incluso ir a urgencias para permitirme volver a ser la mujer positiva, activa y dicharachera de siempre.

Curiosamente nunca he tenido migraña trabajando. Supongo que la adrenalina y el “subidón” del encendido del piloto rojo de la cámara del directo me hace volar a otro estadio. Pero sí he tenido que dejar de hacer o de disfrutar de muchos momentos familiares y sociales a causa de la migraña. Hace muy poco vinieron mis padres a Madrid. Recuerdo que había reservado para comer, con tiempo y con mucho cariño, en uno de mis restaurantes favoritos. Al llegar comencé a tener fuertes pinchazos en el ojo izquierdo y un dolor horrible de cabeza. Intenté aguantarla presionando sobre mis brazos apoyados en la mesa. Como cuando mi hermana y yo de pequeñas dormíamos discreta y educadamente en la mesa y sobre nuestras manitas cuando estábamos en una cena de mayores. Fue una impotencia no poder disfrutar de esa comida familiar que había preparado con tanta ilusión y volver a casa para directamente acostarme a oscuras y aislada.

Por eso cuando me llamaron para formar parte de este maravilloso proyecto pensé ¿sabrán que tengo migraña? Soy de esas personas que creen en las causalidades. El caso es que ha sido un placer participar en esta iniciativa “Momentos Perdidos” que da voz a la migraña. A raíz de esta colaboración con la Sociedad Española de Neurología (SEN), la Asociación Española de Migraña y Cefalea (AEMICE) y Novartis Farmacéutica, he podido tomar conciencia de esta enfermedad que afecta a más de 4,5 millones de españoles. Por eso es tan importante dar voz a la migraña y acudir a un profesional sanitario para intentar controlar el sufrimiento y recuperar esos “Momentos Perdidos

VOLVER ARRIBA